EL PASO DE LOS VISIGODOS POR ST. PAU DEL CAMP

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St. Pau del Camp es una de las joyas arquitectónicas más desconocidas entre los barceloneses,todo y que es el vestigio románico más importante de la ciudad. Su origen todavía es incierto. Se sabe que el antiguo monasterio fue destruido durante el saqueo de Almanzor en el año 985 y hay indicios que anteriormente,en el siglo VIII,ya existía un edificio religioso en esta localización. Así lo podrían corroborar ciertos descubrimientos arqueológicos recientes y algunos elementos visigóticos que sobreviven en la fachada principal.

En St. Pau del Camp se pueden admirar lo que son,casi con toda seguridad,los únicos vestigios visigóticos visibles de Barcelona (al margen,está claro,de los que se pueden ver en las exposiciones y excavaciones del Museu d’Història de Barcelona). Se trata de dos capiteles encajados sobre unas columnas de la puerta de la iglesia,el único elemento del antiguo monasterio que ha llegado hasta nuestros días. Los capiteles debían provenir del templo anterior,de la misma manera que las dos piedras que sostienen y que muestran signos solares.

UNO DE LOS CAPITELES DE ST. PAU DEL CAMP DE ÉPOCA VISIGÓTICA.

La presencia de los visigodos en Barcelona se remonta al año 415,cuando el rey Ataulfo,aliado de los romanos,se instaló para luchar contra otros pueblos bárbaros. Después del asesinato del monarca ese mismo año,abandonaron la ciudad. La verdadera ocupación tuvo que esperar hasta el año 470. Los visigodos trasladaron la capital de su reino de Narbona a Barcelona entre el 531 y el 572,antes que Toledo se convirtiese en la capital.

La fundación del St. Pau del Camp postvisigótico se atribuye al conde Guifré II,según consta en la lápida sepulcral que se conserva. Después de la destrucción de Almanzor,el monasterio benedictino no se reconstruyó hasta el año 1117,gracias a la financiación de una familia barcelonesa. Las urnas funerarias de sus miembros todavía se pueden contemplar en el claustro y son,sin duda,el elemento más bello del conjunto.

DETALLE DE LA FACHADA CON RESTOS VISIGÓTICOS.

El monasterio fue también el último refugio del Gobierno de la Generalitat en el año 1714. Más tarde,los franceses lo convirtieron en hospital militar durante la ocupación napoleónica. Fue incendiado durante una revuelta popular a mediados del siglo XIX,así como durante la Semana Trágica y la Guerra Civil. La desamortización de 1835 puso fin a la vida monástica en el recinto,que durante décadas se utilizó como cuartel.

La iglesia,el claustro y la sala capitular han llegado hasta nuestros días gracias a que en el año 1879,un grupo de intelectuales barceloneses declararon el conjunto monumental nacional.